

Puntos
Acumulados:
Puntos Acumulados:
“La escritura ha sido mi refugio, mi espejo y mi manera de comprender el mundo.”
Descubre su Historia y cómo construyó un sueño al que decidió nombrar Libresta El Flautista.

Es Ingeniero, Escritor, Poeta, Filántropo, pero ante todo, un Tejedor de Ideas y Causas.
Desde niño encontró en la palabra un refugio, y en la poesía, una forma de resistencia.
Hoy impulsa una Comunidad Crítica que convierte la LECTURA en acción y el ARTE en Herramienta de Transformación.
Cuando la Palabra —por sí sola— ya no bastaba,
nació Libresta El Flautista
En 2020, mientras el mundo se llenaba de ruido, John Ander sintió que escribir ya no era suficiente.
Había Causas Silenciadas, Voces Ignoradas, Historias Urgentes… y un vacío en los Medios Tradicionales.
Así nació Libresta El Flautista: como una apuesta valiente por la Cultura, la Justicia Socioambiental y la Acción Colectiva.
Un medio que no informa desde la distancia, sino que se involucra. Que no teme incomodar.
Desde entonces, se volvió su trinchera creativa y el lugar donde miles de lectores encuentran Verdad, Belleza y Resistencia.


John Ander es Ingeniero de formación, pero la escritura fue siempre su verdadera vocación.
A los 9 años escribió su primer poema, y desde entonces ha combinado el Pensamiento Técnico con la Sensibilidad Poética y Social.
Participó en ferias del libro, fue Finalista en Concursos de Poesía Latinoamericana y ha llevado su voz a espacios de paz impulsados por la ONU.
Fundó Cultura Urbana Inteligente y El Flautista, programas que exploran la Educación Alternativa, el arte como lenguaje común y la Investigación Sociocultural como puente hacia el cambio.
Esa trayectoria lo llevó, naturalmente, a crear Libresta El Flautista: una plataforma que une todos sus saberes —la escritura, la palabra y el alma— en un mismo lugar.
✍️ Cree que escribir es una forma de cuidar.
🎼 Prefiere una flauta afinada a un algoritmo afinado.
📄 Le importan más las preguntas que los títulos.
🌎 Su brújula ética es simple: Justicia, Medio Ambiente Y Comunidad.
🔥 Si no incomoda, no TRANSFORMA.
🌱 Y si no genera Impacto Colectivo, no le interesa..
Dedica unos minutos para conocer lo que hacemos y por qué creemos en la PALABRA como herramienta para
cambiar las cosas.
Cada palabra que escribe, cada causa que impulsa, nace del mismo lugar: una profunda necesidad de transformar lo que duele en algo que inspire.
Si quieres conocer más de su pensamiento, sus escritos o sus proyectos en curso:
Y si alguna frase te resuena... compártela. A veces, una Palabra basta para empezar a cambiarlo todo.
Javier Ojeda, guitarrista y compositor, nos recuerda por qué el arte importa. En este testimonio agradece a Libresta El Flautista y hace un llamado a la juventud: Crear, Soñar y Transformar. Porque sí, aún podemos construir un mundo mejor. 🌍🎶
La poeta y artista Sara Leo nos invita a explorar Libresta El Flautista: un espacio donde la cultura se respira entre entrevistas, poemas y colaboraciones que inspiran. Pasa, lee y siente. Porque el arte también necesita su lugar. 📖💫
David Hernández nos invita a conocer el trabajo editorial de Libresta El Flautista, donde su voz y la de su colectivo toman forma entre letras y luchas. Historias que laten, territorios que hablan, cultura que no se rinde. Échale un ojo. 🌍🔥
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Entrada 5 - Volumen 11 - Tomo II
Jeisson Martínez
Colombia - España
Soy Jeisson Martínez, filósofo, docente e investigador colombiano residente en España desde hace dieciocho años. Mi historia está marcada por la migración, pero también por la educación, el pensamiento crítico y el deseo permanente de comprender cómo el desplazamiento transforma tanto a las personas como a las sociedades.
Llegué a España con estudios universitarios iniciados en Colombia, lo que me permitió ingresar a la Universidad de Murcia para estudiar Filosofía. Desde entonces, la universidad ha sido uno de los ejes de mi trayectoria. Sin embargo, nunca he dejado de sentirme parte de la comunidad migrante. Mi vida se ha construido entre Colombia y España, en una identidad transnacional que no pertenece por completo a un solo territorio.
Durante estos años he mantenido un vínculo constante con Bogotá, la ciudad donde crecí. Poder regresar con frecuencia ha sido un privilegio que muchas personas migrantes no tienen. Esa experiencia me ha permitido entender que migrar no significa romper con el lugar de origen, sino aprender a habitar varios lugares al mismo tiempo.
Mis primeras referencias fueron familiares y deportivas. De niño admiré a Faustino Asprilla, como tantos colombianos de mi generación. Más adelante fueron los profesores quienes marcaron mi camino, especialmente Carlos Ortiz, docente de Filosofía y Ciencias Sociales, quien despertó en mí el interés por comprender la realidad desde el pensamiento crítico. Años después encontré otros referentes en la Universidad de Murcia, donde continué consolidando mi formación académica.
Uno de los momentos que más transformó mi vida ocurrió durante mis últimos años de bachillerato en Bogotá, cuando participé en procesos de organización estudiantil y movilización social. Esa experiencia terminó inclinando la balanza hacia la universidad y alejándome del servicio militar obligatorio. Sin saberlo entonces, ese fue el punto de partida de una trayectoria dedicada a estudiar las migraciones, las desigualdades y las posibilidades de construir sociedades más justas.

Con frecuencia se habla de la migración como un motor de desarrollo económico. Sin embargo, considero que esa visión suele ser demasiado simplista.
Durante años, especialmente después de la crisis financiera de 2008, organismos internacionales destacaron el aporte de las remesas enviadas por las personas migrantes a sus países de origen. Aunque ese fenómeno existe, reducir la migración a su impacto económico invisibiliza las causas estructurales que obligan a millones de personas a abandonar sus territorios.
En el caso colombiano, una de esas causas ha sido la acumulación de tierras mediante el desplazamiento forzado. Millones de hectáreas fueron arrebatadas a sus propietarios originales, provocando una migración masiva tanto dentro como fuera del país. Comprender la migración implica analizar esas relaciones de poder, la desigualdad y los conflictos que la producen.
A pesar de ese contexto, las comunidades migrantes pueden convertirse en actores fundamentales para impulsar modelos de desarrollo más sostenibles.
He podido estudiar experiencias donde organizaciones de colombianos residentes en Europa trabajan junto a cooperativas rurales surgidas tras el Acuerdo de Paz colombiano. Algunas apoyan la comercialización internacional de café producido por excombatientes o comunidades rurales, fortaleciendo economías locales y generando oportunidades sostenibles.
Estos procesos muestran que la migración no solo representa una salida individual, sino también una posibilidad colectiva para reconstruir territorios desde la cooperación, la economía solidaria y los vínculos transnacionales.
Cuando hablamos de inteligencia artificial aplicada a la migración, el panorama actual genera más preocupaciones que optimismo.
Hasta ahora, las grandes tecnologías han sido utilizadas principalmente para fortalecer sistemas de vigilancia fronteriza, controlar desplazamientos y aumentar la capacidad de detección y persecución de personas migrantes. Las fronteras europeas son un ejemplo evidente de cómo los sistemas tecnológicos pueden convertirse en herramientas de exclusión.
Sin embargo, la tecnología no posee un único destino posible.
Las propias comunidades migrantes también han encontrado formas de utilizar herramientas digitales para protegerse durante sus trayectos. Aplicaciones de navegación, sistemas de comunicación y redes de apoyo permiten compartir información, coordinar ayudas y reducir algunos riesgos del viaje.
La discusión no debería centrarse únicamente en la existencia de la inteligencia artificial, sino en quién la diseña, quién la controla y con qué propósito se utiliza.

Creo que cualquier política migratoria verdaderamente humana debe reconocer la capacidad de agencia de las personas migrantes.
No son únicamente sujetos que reciben decisiones institucionales. También construyen redes, crean conocimiento, fortalecen economías locales y participan activamente en los territorios donde viven.
La inteligencia artificial podría contribuir a diseñar políticas públicas más eficientes y respetuosas de los derechos humanos, siempre que su desarrollo responda a principios éticos, transparencia y supervisión democrática, y no exclusivamente a lógicas de control.
Después de años investigando estos procesos, sigo convencido de que la migración debe dejar de entenderse únicamente como un problema de fronteras.
Es, sobre todo, una experiencia profundamente humana que habla de desigualdades, de esperanza, de vínculos y de nuevas formas de construir comunidad.
Reconocer el papel de las personas migrantes como protagonistas del desarrollo, de la paz y de la transformación social es un paso necesario para construir sociedades más justas, tanto en los países de origen como en los de acogida.
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🌐 Perfil: https://portalinvestigacion.um.es/investigadores/333076/detalle
🌐 ResearchGate: https://www.researchgate.net/profile/Jeisson-Martinez-Leguizamo-2
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