
Damian Trapp
Damian Trapp
Cineasta y fotógrafo - Alemania / EE. UU.
Soy Damian Trapp, mitad alemán y mitad estadounidense. Actualmente vivo en Murcia, España, aunque se me puede encontrar en varios lugares del mundo a lo largo del año. Durante mi niñez en Atlanta, siempre fui una persona que experimentaba con distintas artes y, en secundaria, asistí a un colegio de artes, con una especialidad en música. En esa época también me atrapó el cine y, por eso, seguí la carrera de cine en Georgia State University.
Desde que me gradué, he seguido practicando y mejorando mis habilidades con la cámara, a pesar de los grandes cambios que afectaron mi vida, como el coronavirus y las mudanzas entre países. Vivo en España desde hace un año, porque quería aprender español desde que conocí a mi mejor amigo venezolano de la infancia, cuando estábamos en cuarto grado, y ese aprendizaje me da mucha satisfacción.
He aprendido que puedo atravesar dificultades con alegría, así que compagino mi capacidad de resistencia con mi pasión por las conversaciones profundas para enfocarme en documentales que tratan sobre la cultura y la identidad.
Durante mi tiempo en la universidad, estaba en un ambiente de producciones de Hollywood y de personas con grandes aspiraciones. Ese entorno me influyó mucho, pero nunca sentí que fuera una pasión profunda. Cuando me mudé a Alemania, conocí a mucha gente más abierta y descubrí mi verdadero interés por la sociología y su aplicación en los documentales.
Una de esas personas que conocí fue Jorj, uno de mis mejores amigos hoy en día y la persona con quien hago la mayoría de mis proyectos documentales. Así que debo gran parte de mi carrera actual al tiempo que pasé en Alemania y a la gente que me hizo más abierto y sociable en aquel entonces.

La política también empezó a interesarme cada vez más durante los años del coronavirus y después de este. Crecer en Estados Unidos supone una limitación particular, porque es difícil ver más allá de la visión del mundo que ese país te muestra. El sueño americano dice que tienes que trabajar y ganar dinero para comprar cosas, y durante la mayor parte de mi vida no conocía otra forma de vivir; no podía ver más allá de esa caja.
Un día, un amigo comunista en Estados Unidos me explicó todas las intervenciones en gobiernos latinoamericanos que había realizado nuestro país y el materialismo dialéctico que siguió la sociedad hasta llegar al punto que conocemos hoy en día. Nunca pensé que esos temas históricos pudieran interesarme tanto, pero aquella conversación encendió algo dentro de mí.
Desde entonces, he intentado informarme sobre los sistemas y patrones que gobiernan nuestra sociedad e intento integrar ese conocimiento en mis películas y en mi arte. Por eso, me rodeo de personas activas políticamente y aliento a personas a las que normalmente no les suele interesar la política.
Un proyecto que me dio mucha alegría durante el último año fue Living Sculptures, una colaboración entre artistas y científicos en la que se produjeron esculturas en el Jardín Botánico de Leipzig que proporcionan hábitat y refugio para los insectos y las plantas que crecen allí.
El proyecto intentó difundir un mensaje sobre la convivencia entre los seres humanos y la naturaleza, y enfatizar que no solo tenemos la capacidad de destruir nuestro entorno, sino también de cuidarlo y favorecerlo mediante nuestros conocimientos y capacidades.
Este proyecto me importó mucho porque supuso una innovación en este campo. Nunca había habido un proyecto con esa meta y con un tema tan relevante para el futuro del ser humano y su relación con el entorno.
Gané un premio en marzo de 2026 por la película y mantengo el contacto con las personas maravillosas que conocí durante el proyecto, para que podamos seguir haciendo más cosas relacionadas con este tema en el futuro.
Este documental se puede ver en la página web de la Universidad de Leipzig.
Como nos llevamos tan bien y nos interesan mucho los temas sociológicos, Jorj y yo empezamos una serie documental en redes sociales que se llama Roads and Roots (Calles y Raíces), en la que publicamos entrevistas sobre identidades y tradiciones.
El primer enfoque fue una ciudad controvertida del este de Alemania llamada Chemnitz. Hicimos las entrevistas espontáneamente en las calles, preguntando a las personas que encontrábamos sobre su relación con la ciudad y con su historia. Estaba muy nervioso, pero me divertí mucho con esa experiencia y el resultado fue un éxito.
Continuamos creando vídeos para Roads and Roots siempre que podemos y, aunque Jorj vive en Londres, salimos a las calles para grabar más entrevistas cada vez que nos vemos, normalmente una vez al mes.
El próximo proyecto que tenemos planeado es un documental sobre los valores del islam y cómo se practican en comunidades menos conocidas de Oriente Medio.

Volaremos a Amán y viajaremos por Jordania este septiembre, utilizando las habilidades que adquirimos gracias a Roads and Roots para realizar entrevistas y construir una narrativa sobre las prácticas y tradiciones del islam en distintas comunidades de Jordania, como los pueblos circasianos y chechenos, que han sido una parte importante de la región.
Todavía nos sentimos como principiantes en el arte documental, pero la única manera de mejorar es salir y hacer algo con las herramientas que ya tienes a tu disposición, y eso es lo que vamos a hacer.
1. Damian, has documentado comunidades, artistas, tradiciones y procesos sociales en distintos países. Después de recorrer contextos tan diversos, ¿Qué elementos encuentras en común entre los territorios que logran mantener una identidad fuerte y un sentido de comunidad sólido?
La realidad es que hay más similitudes que diferencias a gran escala. Las personas quieren sentirse parte de un grupo y no quieren que los demás las excluyan. Las comunidades que mantienen una identidad fuerte suelen ser aquellas que reciben con gusto a forasteros y extranjeros.
Algunas culturas se cierran hoy en día porque la globalización y la inmigración les generan miedo a perder su identidad. Pero esos sentimientos suelen surgir de una falta de comunidad, en lugar de un sentido de comunidad fuerte.
Las personas que están orgullosas de su cultura y que, al mismo tiempo, están abiertas a conocer otras culturas sin juzgarlas tienen conexiones fuertes con su identidad y su herencia. No siguen sus tradiciones porque crean que son mejores que otras, sino porque les proporcionan un sentido de familia y de hogar.
Si todo el mundo estuviera más abierto a escuchar las experiencias de los demás, tendríamos menos discriminación y corrupción. Y, ojalá, un sistema social que nos ayude a ser mejores personas, independientemente de nuestra forma de vida.
2. En proyectos como Living Sculptures observamos una conexión entre arte, ciencia y biodiversidad. ¿Crees que la colaboración entre disciplinas es una herramienta clave para construir territorios más sostenibles en el futuro?
Hombre, claro que sí. Muchos proyectos artísticos modernos intentan reunir a un gran grupo de los mejores profesionales en sus respectivos campos, pero a menudo olvidan que necesitan la experiencia de otros expertos para poder llevarlos a cabo.
Mucha gente cree que existen demasiadas diferencias entre los métodos de los científicos y los artistas. Especialmente en proyectos relacionados con la política y la sociología, necesitamos un intercambio de ideas y visiones.
No deberíamos subestimar la importancia del arte en los proyectos científicos, ni tampoco la importancia de la ciencia en las propuestas artísticas.
3. Muchas de tus producciones se centran en historias humanas que suelen pasar desapercibidas para los grandes medios. ¿Qué responsabilidad tiene hoy el documentalista a la hora de preservar memorias, visibilizar comunidades y generar empatía entre personas de diferentes culturas?
Los documentalistas, especialmente los independientes como yo, tienen un deber importante: mostrar la realidad de personas y culturas que no cuentan con los recursos necesarios para contar sus historias por sí mismas.
Algunas personas, como las personas sin hogar y aquellas que no tienen acceso a equipos de cámara, no cuentan con las oportunidades ni con el tiempo necesarios para difundir las perspectivas de sus comunidades.
Los grandes medios necesitan motivos de lucro porque, sin ganancias, no tienen una razón para documentar y aportar a cualquier comunidad o identidad. Obviamente, hay mucha gente que realiza proyectos artísticos o académicos para conservar y compartir la sabiduría de las culturas y lo hace sin ánimo de lucro, como yo. Las personas que participan en este medio, Libresta, son buenos ejemplos.
Pero mientras sigamos viviendo dentro de los sistemas del mundo moderno, influenciados por el colonialismo europeo y el capitalismo, tenemos que continuar luchando para que se escuchen las voces de las personas que suelen pasar desapercibidas.
4. Vivimos en una época marcada por la polarización, la sobreinformación y los cambios acelerados. Desde tu experiencia detrás de la cámara, ¿Qué papel puede desempeñar el cine documental para fortalecer el pensamiento crítico y el tejido social de las comunidades?
Para mí, el cine es una de las artes más importantes del mundo, especialmente hoy en día. Contiene sonido, elementos visuales y montaje, que se combinan para crear una experiencia lo suficientemente potente como para cambiar el mundo.
Es una colaboración entre artistas, como músicos y escritores, y esa cantidad de disciplinas que se unen para crear algo es única.
Los documentales graban la realidad y, por eso, tienen una fuerza como ninguna otra para mostrar situaciones reales de otras partes del mundo, o incluso de tu propia cultura, que desconocías.
Y hay que recordar que el hecho de retratar la realidad no significa que no se pueda incorporar un estilo artístico fuerte e influyente. Somos seres creativos y, mediante la expresión, contamos cómo vemos el mundo desde nuestra propia perspectiva.
5. Si pudieras documentar un territorio verdaderamente autosustentable dentro de veinte años, ¿Cómo imaginas que sería la relación entre cultura, comunidad, economía local y entorno natural en ese lugar?
Debería existir una conexión muy cercana entre las personas y también entre ellas y la naturaleza y su entorno. Si todos tuvieran acceso a una educación, una comunidad o una familia y sus necesidades básicas estuvieran cubiertas, podrían llevar vidas más saludables y cuidar también de los demás seres de su entorno.
Vivimos en una época en la que la gente se siente cada vez más desconectada debido a la tecnología y las redes sociales, pero también debido al trabajo, que la aleja de los demás, y a una vida que le exige demasiado.
No podemos solucionar todos esos problemas mañana ni mediante un único proyecto, pero necesitamos trabajar juntos, sin rendirnos, para lograr algún día un mundo así para nuestros hijos y nietos.
Sigue a Damian Trapp en:
📸 instagram: @damian.trapp
📸 instagram: @roadsandroots.media
🎵 Tiktok: roadsandroots
📧 Página web: trappfilms.com
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