
Julián Rojas
Julián David Rojas Minota
Comunicador Social - Medellín

Mi nombre es Julián David Rojas Minota. Nací en Medellín y crecí en esta ciudad. Gran parte de mi adolescencia la pasé en Itagüí, un municipio que está literalmente en la frontera con Medellín.
Fue allí donde comenzaron a construirse muchas de mis ideas, mi forma de ver la vida y gran parte de las cosas que hoy me interesan. Creo que me definen mucho la creatividad, la tranquilidad, la innovación y las distintas formas y perspectivas de entender la vida. Todo esto me ha ayudado a organizar de diferentes maneras mi vida y, sobre todo, a pensar qué quiero hacer con ella.
Actualmente estoy terminando mi carrera de Comunicación Social y Periodismo. Sin embargo, por distintas circunstancias de la vida y por otros intereses personales, tengo en mente desarrollar algunas de las habilidades que aprendí durante la carrera y otras que adquirí por fuera de ella.
Una de ellas es la edición de video, un campo que me llamó mucho la atención. También tengo una cuenta dedicada al básquetbol, especialmente al básquetbol estadounidense, en la que combino el periodismo con la creación de contenido.
Pero, finalmente, hay algo que me interesa especialmente y que siento que puedo desarrollar mucho durante los próximos meses: la música.
Me gusta muchísimo la música y soy un gran fanático del rap. Me llaman mucho la atención sus diferentes derivados y la manera en la que este género puede transmitir mensajes de tantas formas distintas. Es algo que me interesa cada vez más y que, poco a poco, mientras aprendo sobre producción musical y sobre el género, se está convirtiendo en un talento que tenía escondido y que ahora estoy comenzando a sacar a flote.
Siento que la carrera me dio una especie de poder para ver la vida desde distintas perspectivas y, al mismo tiempo, para entender lo fuerte que puede ser un mensaje. Esto me ha llevado a descubrir un talento que considero musical y que apenas recientemente empecé a reconocer en mí.
Siento que tengo un buen oído para aquello que quiero expresar a través de la música y que puedo encontrar distintas maneras de transmitir mensajes. Es algo que aprendí como comunicador y que sigo desarrollando como profesional del periodismo. Sin embargo, también descubrí que la música reúne muchos de esos elementos y que, al igual que el periodismo, es un medio de comunicación.
Géneros como el rock, el rap e incluso el afrobeat pueden transmitir mensajes, cuestionar ideas, incomodar a las élites y generar conversaciones sobre la manera en la que estamos cambiando nuestras ideas y pensamientos. Eso me ha ayudado mucho como profesional y, al mismo tiempo, me ha permitido darme cuenta de que tengo un talento que quiero seguir desarrollando.
Uno de los talentos que he empezado a construir especialmente es la producción musical. Crear un beat, generar diferentes sonidos a partir de notas y comprender la importancia de instrumentos como el piano me ha ayudado mucho a entender hasta dónde pueden llegar el rap y el arte.
Eso me hace muy feliz y me ha permitido comprender poco a poco ese talento y esas ganas de mostrárselo al mundo.
Comencé con la música apenas en 2023, así que es algo relativamente reciente. De niño toqué la flauta y tenía un primo que tocaba el piano, la guitarra y el bajo. En ese momento me interesaba muy poco, pero durante la universidad tuve la oportunidad de entrevistar y conocer a muchas personas, y creo que muchas cosas se van contagiando de las personas que uno encuentra en el camino. Entre ellas estuvo la música.
El rap de Medellín me ha llamado muchísimo la atención y también sus diferentes derivados. Además, siempre he sido un gran fanático del rap estadounidense y del rap inglés. Me interesa mucho entender cómo los sonidos y las letras pueden combinarse con un beat, en un tempo determinado, para generar diferentes sensaciones.
Eso me ha llamado mucho la atención y siento que mi formación no ha sido necesariamente técnica, ni basada en cursos o academias, sino principalmente empírica.
Hasta ahora estoy empezando a generar networking con personas del rap underground de Medellín. Apenas estoy iniciando ese proceso de acercarme a artistas y productores, preguntarles cómo hacen sus beats, contarles que me gusta la música que hacen y aprender de ellos. Es algo que me ha llamado muchísimo la atención.
Son reconocimientos y pequeños avances que poco a poco voy teniendo en la música. Son apenas iniciales, pero siento que durante los próximos meses pueden crecer mucho más.
Creo que la parte bonita de todavía no ser reconocido y estar apenas comenzando es que uno tiene la oportunidad de vivir el proceso desde cero. Todavía no tengo una gran experiencia en escenarios, campeonatos, eventos o conciertos, pero precisamente por eso esta entrevista representa una etapa inicial.

Es como mostrar la idea, la maqueta, el plano de lo que tengo en mente. Espero que pronto esas experiencias comiencen a llegar.
La vida puede cambiar muchísimo y este año ha sido precisamente un año de muchos cambios y transformaciones para mí. Sin embargo, creo que la música va a ser una gran experiencia, más allá de lo profesional y de todo lo que tengo pensado hacer, porque es algo que realmente me llena.
A veces, lo que más nos llena no necesariamente es aquello que estudiamos o aquello en lo que trabajamos. Puede ser la escritura, el arte, el teatro o cualquier otra actividad.
Hay personas que trabajan de lunes a viernes, pero disfrutan muchísimo más el sábado cuando salen a trotar, por ejemplo. Con la música me pasa algo parecido. Cuando llega la noche y puedo tomarme un tiempo para aprender un poco más sobre producción musical, hacer música, generar sonidos y experimentar con diferentes sensaciones, es algo que realmente disfruto.
Creo que ha sido una de las cosas que más feliz me ha hecho durante este proceso inicial.
Las figuras representativas que he conocido presencialmente todavía han sido pocas, principalmente porque han sido encuentros en toques y eventos. Sin embargo, sí he conocido artistas muy underground, muy de nicho, que me han llamado mucho la atención.
Una de ellas es Joven Blackie, una artista y productora del Chocó que apenas está comenzando y que, de cierta manera, se aleja del estereotipo tradicional de lo que muchas personas esperan de un artista del Chocó.
Me parece interesante porque también demuestra cómo las personas pueden recoger costumbres y referencias de otros países, traerlas a su contexto y adaptarlas a su propia cultura. Ese proceso de apropiación y transformación también puede convertirse en algo musical y artístico muy bello. Ella, por ejemplo, es una gran productora.
También está KALAMBUR mp3, una banda muy joven de muchachos que quieren convertirse en parte del futuro del rap colombiano. Tienen expectativas muy altas, pero al mismo tiempo llevan una vida común: son estudiantes o personas que trabajan y que aprovechan su tiempo libre para hacer música.
Y, sin irnos tanto por los nombres más conocidos, está Juan One, por ejemplo, un artista costeño, específicamente de Barranquilla, que ha tenido bastante presencia en esa zona. Tiene mucha versatilidad y eso me ha llamado mucho la atención.
Es música underground y son personas que uno termina conociendo y con las que termina conversando en los eventos y en los toques. Esa posibilidad de encontrarse con otros artistas y conocer sus procesos también me ha gustado muchísimo.
Yo considero que la construcción de paz siempre puede surgir desde lo artístico. Todo aquello que genere reflexión, emociones o cualquier tipo de pensamiento orientado hacia la evolución puede aportar a la construcción de paz y de un mundo más sostenible.
Todo lo que nos genere cuestionamientos puede hacernos más razonables. De eso estoy muy seguro.
Una canción de uno o dos minutos también puede ser una forma de educación. Puede hablar de cultura, de convivencia y de cómo estamos viviendo.
Por ejemplo, muchas canciones hablan de cómo estamos divididos como país, de las diferencias raciales, culturales y de estatus social. Son temas que pueden hacernos reflexionar y que incluso pueden incomodar a algunas personas, pero esa incomodidad también hace parte del proceso artístico.
Necesitamos incomodarnos de vez en cuando. Quizás somos demasiado cómodos pensando que todo es de una determinada manera, y el arte puede obligarnos a hacer una pausa para entender que existen personas que sufren y que están viviendo realidades diferentes.
Para mí, eso es precisamente una de las cosas más bonitas del arte.
No son necesariamente los sellos, las disqueras o el reconocimiento. Es el hecho de que una persona pueda escuchar una canción y entender, a partir de ella, algo que está sucediendo en el país, en el mundo o incluso dentro de los gobiernos y de la política.
Porque para mí el arte es muy político. Es una de las herramientas más políticas que tenemos en el mundo y, por eso mismo, representa un poder muy grande y una responsabilidad también muy grande, especialmente para los artistas más reconocidos de cualquier género.
Actualmente tengo en mente terminar bien los procesos empíricos que estoy realizando en producción musical. Me gusta mucho el Rage Rap y quiero seguir explorando este género.
Hablando un poco del Rage Rap, es un estilo que tiene como una de sus principales referencias a Playboi Carti, un artista estadounidense muy reconocido. En 2020 presentó uno de los álbumes más importantes asociados con el desarrollo de este sonido, especialmente por la manera en la que utiliza el flow, el estilo y la energía dentro del rap.

Al final, sigue siendo rap, pero incorpora elementos que permiten explorar nuevas maneras de producir y transmitir ideas.
Eso me lleva a pensar en cómo podría hacer algo similar desde Colombia: tomar algunas de esas influencias y construir algo propio a partir de las ideas y experiencias que están sucediendo actualmente en nuestro contexto.
El enfoque de un artista estadounidense necesariamente va a ser diferente al de un artista latinoamericano, porque nuestros contextos y nuestra historia son distintos.
Por eso, en este momento quiero empezar a desarrollar mucho más la producción musical. Me gustaría que más personas se animaran a escuchar este nuevo género y a conocerlo, porque todavía es relativamente reciente y muchos artistas, especialmente en Estados Unidos, han crecido alrededor de esta propuesta.
Es un sonido muy progresivo y muy relacionado con las nuevas generaciones. A muchos jóvenes les llama la atención este tipo de música y sé que en Colombia también ha empezado a generar interés.
Poco a poco, mientras siga aprendiendo, experimentando y cogiéndole el tiro a la producción, creo que voy a poder llevar este proceso mucho más lejos.
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